El Sonido de la Lluvia.

lluvia

Me asalta el grito de cada gota estrellada en el asfalto, el nacimiento y la muerte de cada lágrima del cielo, las nubes consumen el sol y la oscuridad poco a poco tornan los colores en gris.

Sórdido y mezquino cada golpe de gota recaba en le angustiosa selva de los pensamientos, el tiempo parece detenerse, el afán se consume, las nubes vibran en una sinfonía monocromática que cubre lo que el espectro colma, la calle desolada, desértica, y aunque ríos de agua corren, no logra diluirse el curtido asfalto.

Música que germina entre truenos y gotas que toman una secuencia para arremeter el viento, pero éste parece querer resguardarse y trata en vano de colarse por las ventanas y puertas sin lograrlo, su lamento se torna en un estremecedor silbido, un quejido que hipnotiza.

Silbido que encarna un lamento que del viento llega, dolor que resuena evocando con su llanto triste y profano, tal angustia saca a flote y acentúa la soledad, el frío de un sentir aletargado.

Ronda el sueño, la habitual pesadilla, el olor de la tierra humedecida, las vellosidades se erizan como el mar cuando se le hastía, cuesta tanto respirar y sentir algún olor, sueño fugitivo se personifica en un espanto que toma silueta tras cada resplandor que parte el cielo, quimera que quizás nunca se fue y vuelve a mí este vicio, esta necesidad de corromper el virgen papel me invade.

No logro asir a la hoja tanta idea, tanto sentir que mi alma cautiva anhela, miro mis tesoros para tratar de dar forma, recuerdos que no tienen fecha ni momento en la línea de la vida, más aun así, no logro conducir ni organizar este río de imágenes que brota de mi sentir.

Gotas vueltas alegría y llanto, gris azul refulgente y un ensordecedor acorde de lamentos golpetean mis sentidos, me abraza su frío, su yerto brazo, su gota que límpida resbala por donde no se le es permitido.

Y un grito se ahoga en mí, un dolor que no sangra, y al igual que el cielo con su lluvia incesante, no logro despojarme de todo cuanto camina por mi pensamiento. Simplemente rompo en llanto y en cada lágrima una letra, cada trueno una idea y entiendo que hoy mi alma no quiere ser esbozada en un escrito.

Llueve y yo solo puedo admirar el cielo.

David Felipe Morales

11 de Febrero de 2013

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