En una noche fría 

En la noche fría le escribo a sus labios, que guardan el sabor de vinos añejos y bien logrados. 

Le escribo a sus ojos, a esa mirada que entre cada parpadeo embruja y alimenta anhelos. 

Le escribo a su cuello que es una fina estepa donde suelo perder el control de mis besos. 

Cuando la noche es fría escribo en el aire acerca de usted, siempre cobijado bajo el manto desprovisto de astros, que es su cabello largo. 

Le escribo al valle que forman sus senos y donde nace ese perfume natural que mi fiebre aumenta. 

Le escribo a su ombligo, el cancerbero de las pasiones más impías. 

Le escribo con sensaciones cuando ante su desnudez mis palabras simplemente se anudan. 

Le escribo con mis labios en la hoja blanca que es su cuerpo tirado en mi lecho. 

En una fría noche suelo perderme en la humanidad de la que es mi musa, razón de sonrisas y taquicardias. 
David Felipe Morales 

20 de Marzo de 2015

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