​MIENTRAS DUERME.

Dormimos distantes, alejados, náufragos de nuestras pieles, sumidos entre kilómetros, perdidos entre realidades y sueños.

Recuerdos cálidos. Aún tengo en mis manos la última caricia, en mis labios el último beso y en la mente deambulando luciérnagas que titilan al compás de su nombre. 

Sienta que en la distancia aún le acaricio, sienta que en la agónica lejanía aún mis besos están para usted.

Qué más quisiera que ser su almohada para acariciar cada noche su mejilla.
Cómo me gustaría que mis brazos fueran esa manta con la que abriga su humanidad del frío. 

Duerma tranquila esta noche, que al cerrar mis ojos mi alma hasta su lecho vuela, para enredar los dedos en su cabello, para delinear sus labios mientras me hechiza su letargo, mientras soy cantinela de su sueño. 

David Felipe Morales 
23 de Marzo de 2015

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s