ESTANDO A ESPALDAS DEL SOL, AL COSTADO DE LA LUNA.

Estando a espaldas del sol, al costado de la luna, kilómetros arriba de las estrellas, la sensación de vacío se enquista, tan profundo que no se siente. 

Ya no se teme al silencio ni a esos recuerdos que se habían convertido en bestias ávidas de calma. 
Ya esa ilusión rota, encarnada en un buitre que aguardaba porque apareciera la grieta más débil en la felicidad que he encontrado para regocijarse en los despojos de mi sonrisa, se ha liberado, ya no mantiene vigilante. 
Libremente solo, tratando de traducir pensamientos propios, conociendo el alma hasta el tuétano, soportando hasta el sonido de la respiración, entrando en contradicción con la parte idealista que me posee, mirando el reloj a la espera de mí mismo, contando mi tiempo. 
Ahora miro con extrañeza hacia atrás aquellas convicciones abstractas, aquellas necesidades autoimpuestas, un jardín interno en descuido, ese abyecto deseo de anteponer el mundo entero a mí, desvaneciéndose cada instante. 

Estando a espaldas del sol, al costado de la luna, kilómetros arriba de las estrellas, la sensación de frío y soledad doblega, vienen fantasmas, ausencia y en realidad se piensa esa premisa de que la soledad es mala consejera. 
Estando a espaldas del sol, al costado de la luna, kilómetros arriba de las estrellas, hay tanto silencio que la ausencia se vuelve recuerdo y en ese recuerdo se calienta el alma encontrando la paz en vida, placer de pocos. 

David Felipe Morales 

7 de Mayo de 2015

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s