ADIÓS

Una gota de vino cárdeno manchó la hoja, mimetizándose entre letras y lágrimas suicidas. 

Letras y frases, esquirlas de corazón y migajas del alma, todos dispersos, hojas en otoño sobre el camino que sólo tiene un destino, tantos vestigios sobre una hoja, cadáveres en una carta sin remite. 

Amor y dolor, paraíso e infierno, pasión y hastío, tanto hay revoloteando en esta misiva, tanto impregnado en nuestro lecho, y tan poco que rescatar al final. 

Agradecer y despedir, no hay lugar para arrepentimientos, tras la espalda quedan días que ahora yacen como un libro abandonado después de ser leído, capítulos de una historia con dos autores.  

Lejanía necesaria, rosas que sin aún estar secas piden en el florero cambio, antes de obligarnos a verles marchitas y como de a poco fenecen.

Despedida, sin miradas nubladas, sin sobres sellados de reclamos, sin abrazos lastimeros, sin angustias, y estas letras encarnación de un simple adiós.
David Felipe Morales 

2 de Junio de 2015

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