EL PRESENTE DE NUESTRO INSTANTE.

Fuimos agua y desierto, necesidad y abundancia, incredulidad y milagro, fuimos atardecer de vistosos colores que precedió a una lluviosa mañana. 
Dos bocas inmersas en famélicos anhelos, dos cuerpos desérticos de caricias, un par de corazones que sin conmoción vivían, y un benevolente regalo de la vida fue esa casualidad que nos congregó. 

Fuimos tanto en ese instante, suficiente para forjar este cómplice recuerdo, que tras el temporal de besos y caricias que nos sorprendieron, lograron perpetuarse en nuestras memorias.

Y ahora vivimos distintos presentes, caminos diferentes, tomamos con anhelos ya colmados curiosidades hastiadas, envueltos en lejanías vigentes. 

Fuimos, y nos queda esa mirada que no se sostiene y esa sonrisa cómplice, nos quedan estas ganas de evitar encontrarnos y esta necesidad de vernos a distancia. 

Fuimos amantes vehementes, ahora confidentes convencidos, y seremos una causalidad grata. 

David Felipe Morales 

31 de Julio de 2015

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