Embriagándome de olvido

Ruiseñor que silenció su canto, rosal que ya no florece, caricia impávida en la mejilla en donde las lágrimas se han secado, anochecer sin estrellas, amanecer de día gris.

Ausencia y recuerdo, memorias que van desvaneciéndose en pequeños tragos en medio de copas de vino y colillas de cigarro, aflora un borrador selectivo de recuerdos que una vez fueron gratos y que ahora son tristes.

Noches eternas, tumbas profanadas, heridas medio abiertas, amaneceres que han cobrado su precio; ya no hay letra adecuada que se perfile en su nombre, ya no eriza su rostro en el pensamiento.

Olvido y recuerdo, ambivalencia en el mismo vaso, resaca con un soplo de desidia y no hay rencor que se origine con raíz fuerte donde el amor campeó con estandartes, tampoco ansiedad por un encuentro, ese navío ya ha partido.

Y el ruiseñor se ha quedado silente, y el rosal marchito; de tanto sollozar desérticos los ojos, el alma ha levantado una muralla más alta en donde al atardecer el sol se posa mientras me voy embriagando de olvido.

David Felipe Morales

7 de Agosto de 2015

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s