CUANDO LE PIENSO.

Cuando le pienso no hay ansiedad ni perturbación, no deviene frustración, solo se libera una cómplice sonrisa que se siente como abrazo para el alma.

La mente se sitúa de manera casi inquisidora en una fijación renuente que converge en la curva perfecta de sus labios, en el brillo de sus ojos, en ese indeterminado tan suyo que me viene como cereza en la cúspide de un helado.

Y soy feliz, con esa sonrisa idiota que solo sé yo cuál es su origen, con esa mirada que todos dirán es perdida, pero sé bien donde se ubica, a la vez que muerdo mis labios mientras imagino el sabor de sus mejillas, y dirán de mí que algún grado de autismo me aqueja, pero simplemente no puedo ocultar sensaciones cuando le pienso.

David Felipe Morales
17 de Agosto de 2015

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2 pensamientos en “CUANDO LE PIENSO.

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