1984

Estoy sintiendo calma, en medio del tornado, mientras todo alrededor se deshace.

Las palabras nunca dichas y los silencios enquistados van volando disgregados por doquier, haciéndose esquirlas que golpean mi rostro.

No hay mañana visible, esa promesa se esfumó entre sonrisas, me resta solo el confuso hoy.

Con todo, con tanta basura del día a día, aparecen las sobras nauseabundas de la rutina.

No quiero mirar, mientras todo se hace polvo, no quiero ver los despojos de castillos de arena.

Me enfoco en la poca luz del sol, en ese destello incandescente que ciega dejándome en oscuridad, en la penumbra de mi ensortijado pensamiento.

Volteo los ojos y miro hacia adentro, y encuentro a la momentánea calma y en ella me resguardo a la espera de que el torbellino me absorba, me destruya, para no seguir en la agonía de estar expectante, de estar ausente de esta vida que amenaza con tragarme.

David Felipe Morales
29 de Septiembre de 2015

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