PAZ SEPULCRAL.

Quizás verás mis labios sangrando un poco, pues me muerdo de ganas pensando en los tuyos.

Mis manos inquietas famélicas de tu piel, sudorosas; mis piernas en temblor constante, poseídas por un apetito inexplicable de juntarlas a las tuyas.

Quizá y se crucen nuestras miradas, y puedas leer tanto de mis anhelos que delimitan en el pecado, que revolotean en mi mente; y por el temor de ponerme en evidencia, no podré mantener mis ojos en los tuyos.

Si traes ese profundo escote verás mi mirada incrustada al piso, para evitar irrumpir en la frontera invisible que me obligaste a trazar.

Pero cada vez que pueda, estaré los suficientemente cerca para aspirar tu perfume y alimentar mis pensamientos, para sentirte aunque esté en lejanía constante, en exilio de ti.

Pero jamás sabrás de mis pensamientos, de las palabras que se me anudan en la garganta, porque así lo acordamos, porque así lo dijimos, porque en el tedio de esta lejanía se concibe la paz…tanta paz sepulcral.

David Felipe Morales
16 de noviembre 2015

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